
Pero, ¿saben? esta experiencia me dejó básicamente satisfecho por dos razones: una, porque me di cuenta de que aún tengo emociones (pensé que las había perdido hace mucho) y dos, porque pude hacer una buena obra. También me dejó la lección de no renegar de lo que tengo porque hay personas que la pasan aún peor que yo.
Sin embaro, también me dejó pensando en qué es lo que puedo hacer para convertir esta compasión en acción; pero una acción que ayude no sólo a una o dos personas a sobrellevar su situación de extrema pobreza, sino a muchos, muchísimos más. ¿Alguna propuesta, desvariantes?








